Nuestra Aventura en las Cascadas de Ouzoud: Naturaleza, Aventura y Monos Bereber 🐒🌊

Nuestra experiencia en las impresionantes Cascadas de Ouzoud fue, sin duda, uno de los grandes momentos de nuestro viaje por Marruecos. Este rincón espectacular del Atlas Medio, a unos 150 km al noreste de Marrakech, nos recibió con su salto de más de 110 metros, rodeado de olivares y un ambiente lleno de vida.
Nada más llegar, nos sorprendió el ambiente animado y la naturaleza exuberante. El nombre “Ouzoud” significa “oliva” en bereber, y no es casualidad: los olivares centenarios acompañan todo el recorrido.
Pero lo que más nos cautivó fueron los famosos macacos de Berbería. Estos simpáticos monos, únicos primates salvajes del norte de África, se acercan con curiosidad a los visitantes y conviven en libertad entre los árboles y los senderos. Verlos jugar, saltar y buscar comida fue uno de los grandes atractivos del día y nos regaló momentos únicos para fotografiar y disfrutar de su presencia en su hábitat natural.

Para disfrutar plenamente de las cascadas, recorrimos los senderos bien señalizados que parten del pueblo de Tanaghmeilt, descendiendo unos 500 escalones hasta la base. Por el camino, los miradores nos regalaron perspectivas espectaculares de la caída de agua y el paisaje rojizo del Atlas.

En la base de las cascadas, nos refrescamos en las piscinas naturales y nos subimos a una barca tradicional que nos llevó justo al pie de la cascada, una experiencia tan emocionante como refrescante. El mejor momento para las fotos fue a media mañana, cuando el sol iluminaba el agua.
Además de los monos, la zona es un auténtico santuario de biodiversidad: vimos aves como águilas y martines pescadores, y nos rodeaban higueras, duraznos y, por supuesto, olivos.

Tras la caminata, disfrutamos de la gastronomía local en los restaurantes junto al río; probamos tajines, brochetas y otros platos marroquíes con vistas privilegiadas a la cascada. Recomendamos especialmente el Restaurant Berbere Amazigh y el Restaurant des Cascades.

Durante el paseo, también nos detuvimos en los puestos de artesanía y recuerdos típicos, llevándonos un pedacito de Ouzoud a casa.
Si vais a visitar las cascadas, os aconsejamos hacerlo en primavera o verano, cuando el caudal es mayor y el entorno está más verde. Nosotros evitamos los fines de semana para disfrutar de una experiencia más tranquila.
Para llegar, salimos temprano desde Marrakech en una excursión organizada (aunque también es posible ir en taxi, coche de alquiler o autobús; el trayecto dura unas 2,5-3 horas) y regresamos a la ciudad el mismo día, sin pasar la noche en Ouzoud.
No olvidéis llevar calzado cómodo, gorra, protector solar y agua, ya que el sendero tiene zonas resbaladizas y escaleras empinadas.
Las Cascadas de Ouzoud son mucho más que un salto de agua: son un espectáculo natural, un refugio de biodiversidad y frescura, y una experiencia imprescindible para quienes buscan desconectar del bullicio de Marrakech y sumergirse en la naturaleza más auténtica de Marruecos.
No olvidéis la cámara, el bañador y las ganas de aventura: Ouzoud os espera con sus aguas, sus monos y sus paisajes de postal.






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